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Lituania llega a cuartos como única invicta del campeonato (61-80)
12.09.2007
Siskauskas, máximo anotador del encuentro
Madrid, 12 septiembre 2007

Lituania se ha convertido en el mejor equipo de las dos primeras fases del EuroBasket. Lo ha logrado por méritos propios. No porque sea superior a España. Eso se podría ver en una presumible final el domingo. Incluso se podría discutir. Sino porque es la única que aterrizará en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid con la condición de invicta. Seis victorias de seis (Turquía, República Checa, Alemania, Italia y Francia). La última, hoy. Los de Ramunas Butautas derrotaron en un apretado encuentro a los eslovenos. Ambos se jugaban el primer puesto y, de ganar, evitar a los anfitriones en semifinales. Los lituanos se sobrepusieron al excelente inicio de los rivales y les doblegaron gracias a una gran defensa y a unos porcentajes de tres inconcebibles (83% de acierto al final del tercer cuarto con 10 de 12).

El comienzo fue incluso mejor de lo que se esperaba. Un constante cara a cara desde la línea de 6.25 que motivó una exagerada velocidad en el juego de Sarunas Jasikevicius –que se retiraría más tarde por lesión- y Jaka Lakovic, los bases de cada bando. El propio Lakovic y Matjaz Smodis por el lado esloveno y Ramunas Siskauskas –el mejor del choque-, Darius Songaila y Ksistof Lavrinovic, en dos ocasiones, por los lituanos (63% de acierto con cinco triples de ocho intentos) hicieron que el público se frotase los ojos ante la avalancha de gran baloncesto exhibido en el Madrid Arena. Hasta Simas Jasaitis, entrado en el último minuto, tuvo tiempo de clavar un triple desde la esquina. Los hombres de Ramunas Butautas ni tan siquiera notaron la sustitución de Robertas Javtokas. El pívot se marchó del parquet a los cinco minutos por dos faltas personales. Los lituanos lo solventaron con otro golpe de pundonor y consiguieron irse por ocho puntos al descanso (18-26).

En el segundo cuarto bajó el ritmo infernal, pero prosiguió el buen juego por parte de los dos equipos. También se rebajó el ritmo anotador, pero hubo apariciones estelares como las de Lakovic, más activo que en anteriores encuentros, y Lavrinovic, máximo anotador al descanso con 14 puntos. A cinco minutos para la conclusión se acercaron los hoy locales a tan sólo un punto, pero el 12 lituano se encargó de romper el parcial para anotar un nuevo triple en la cuenta lituana. Impresionante la estadística de un equipo mentalizado para el tiro desde esa posición. Ocho de 11 (73%). Era síntoma de que la cosa no cambiaría. Lituania no se marchaba, pero Eslovenia tampoco empataba. Eso sí, los de Ales Pipan cerrarían el primer tiempo con una acción brutal, una clara imagen de lo que era el duelo. Goran Dragic recibió en el centro de la pista cuando restaban apenas dos segundos, se detuvo en la línea de triple y con una frialdad incalculable clavó la bola cuando quedaban décimas para la bocina. El 41-44 regalaba una igualdad a los aficionados que querían otros veinte minutos igual de emocionantes. Lo que sí podría cambiar el signo del partido era la lesión de Jasikevicius. La estrella sintió un pinchazo en el muslo en un contragolpe rival y se retiró con un enfado que pagó la silla del banquillo.

El tercer cuarto no comenzó con un triple. No. Ni con un mate. Ni con una jugada a las que se habían acostumbrado los asistentes. Comenzó con todo lo contrario, aunque no menos espectacular. La posesión de los eslovenos agonizó ante la defensa férrea de los troncos lituanos. Era la primera jugada, pero los diez minutos serían una consecuencia de ese instante. El ritmo había aflojado para dejar confrontaciones como la que tuvieron Siskauskas con Goran Jagodnik tras un golpe en la nariz del primero al esloveno. Pero si Lituania había enseñado su poder en los triples, ahora se mostró superior bajo el aro. Jugadores como Linas Kleiza, Javtokas y Songaila dejaron bien claro a Smodis y compañía que sólo les superarían desde lejos. Ni los 15 puntos de Lakovic fueron un estímulo para sus compañeros.

Los lituanos, con el cambio en el sistema de juego, lograron una renta de 10 puntos (49-59) a falta de dos minutos para el cierre del penúltimo cuarto. E iría en aumento. Mientras, Jasikevicius era el espectáculo entre los presentes. Sus ánimos y broncas desde la grada no dejaron de aflorar pese a sus dolores bien protegidos por hielo. El 8-19 del cuarto rompió por completo las aspiraciones eslovenas y los 14 puntos de máxima renta todavía más. Las cuentas no dejaban de caer, mientras los acierto de triples lituanos dejaban a todos atónitos. ¡10 de 12!

El partido estaba tan resulto al comienzo del cuarto cuarto, que cuando se llevaba un minuto Jasikevicius se marchó a los vestuarios junto al doctor de la selección. Volvería tres minutos después, pero dejando claro que ya no haría falta su actuación y que tendrían minutos los doce del equipo. Cuando regresó a su asiento, los suyos ya mandaban por 17, que sería 20, que se transformarían el 22 y que al final se quedaría en 19. Eslovenia se venía abajo sin remedio. La fiesta en las gradas verdes era de aquellas que anticipan lo que podría llegar a ser una final entre la afición más espectacular del torneo y la local, la ‘roja’, volcada con la actual campeona del mundo.



ESLOVENIA – LITUANIA 61 - 80

ESLOVENIA (18, 23, 8 y 12): Lakovic (15), Domen Lorbek (6), Jagodnik (3), Smodis (11) y Nesterovic (4) -cinco inicial-, Slokar (6), Dragic (7), Erazem Lorbek (9), Vidmar (0) y Klobucar (0).

LITUANIA (26, 18, 19 y 17): Jasikevicius (2), Kaukenas (11), Siskauskas (21), Ksistof Lavrinovic (14) y Javtokas (0) -cinco inicial-, Songaila (17), Darjus Lavrinovic (6), Jasaitis (3) y Kleiza (6), Gustas (0), Maciulis (0) y Jankunas (0).

ÁRBITROS: Sutulovic (MNE), Bultó (ESP) y Ryzhyk (UKR)

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