
Lazaros Papadopoulos
Madrid, 9 septiembre 2007
Iba en serio. A vida o muerte. La dureza y la combatividad que debía impulsar a este encuentro quedó lastrada antes de iniciarse. La victoria de Portugal ante Israel dejaba, a falta de sorpresa mayúscula, los nombres de los cuatro clasificados para los cuartos de final. Entre ellos, Grecia y Croacia. Panagiotis Giannakis sonreía ante los agentes del Mossad y los baloncestistas balcánicos bromeaban antes de saltar a la pista a calentar. Esas imágenes dejaban claro cómo iba a ser el pseudos-partidazo. En la cancha, el duelo se resolvió en el último segundo tras una gran igualdad. El base Vasileios Spanoulis canastó un espectacular triple después de los emocionantes 14 segundos para la conclusión.
Anteriormente, Grecia comenzaba con la fuerza que se le recuerda. Gran defensa y contundencia en ataque. Así apareció el 7 a 2 en el marcador a los cien segundos de juego. El pívot Lazaros Papadopoulos, fichado este verano por el Real Madrid, fue quien abrió una brecha gracias a sus once puntos. La fortaleza del heleno dejó claro que el juego interior iba a ser todo para él. Pero en los instantes finales, gracias a la efectividad del juego exterior croata -de las manos de Davor Kus y Marko Tomas- se quedó el primer cuarto en un ajustado (20-19).
La combinación Popovic-Kasun provocó que se alzasen de sus asientos los 7.000 espectadores que se preparaban para el Rusia-España en el Madrid Arena. El base cedió un ‘alley-hop’ para la torre del Barcelona, que machacó el aro. Con el ‘bestial’ Papadopoulos, de lo poco que se vislumbró en los inicios.
La pieza defensiva que mejor funcionó en el segundo cuarto fue la del propio Mario Kasun. Aunque Papadopoulos continuaba con sus excelentes cuatro rebotes y 15 puntos, el croata aprovechó su altura para asistir en la zona a sus compañeros y situarse como el máximo anotador de su equipo con nueve. Con 31-36, el técnico Jasmin Repesa le dio un respiro al dorsal 14 y aún sin él el acelerador se mantuvo hasta el último segundo, donde Roko-Leni Ukic sirvió una asistencia de escuela a Damir Markota. La efectividad de Papadopoulos (7/8 en tiros de campo) no era suficiente y se llegaba al descanso con siete puntos de desventaja (33-40) que clarificaban el bajón griego.
Con dos triples seguidos de Zoran Planinic, apagado hasta ese momento, se abrió el tercer cuarto. El croata sirvió en bandeja a los croatas la máxima distancia (11) en el marcador hasta ese momento. Tomas la incrementaría en dos más, lo que llevaría a Giannakis a pedir un tiempo muerto obligatorio (37-50). No le pudo funcionar mejor para romper esa dinámica. Un parcial de 8 a 0 igualó de nuevo el choque. Repesa pidió entonces un parón para evitar que Grecia se acercase a menos de esos peligrosos cinco puntos. Kasun, en el banco en ese momento, entró para solventar los problemas en un juego interior creado para Papadopoulos. En diez segundos, el croata ya le ganó un mano a mano y logró su undécimo punto. Pero el optimismo sería efímero. Dos triples de Spanoulis y Dimitiros Diamantidis –desaparecido hasta ese momento-, en réplica a los de Planinic, terminarían por provocar la reacción de Grecia. Al final del tercero cuarto, 58-54. El sueño croata del liderato comenzaba a esfumarse.
La igualdad acompañó a un emocionante último tiempo. Ya con las gradas casi repletas para ver a España, los dos equipos exhibieron sus mejores armas. El tiro exterior de Diamantidis y Tomas, o la corpulencia de Kasun. Un lanzamiento lejano fallado por Ukic pudo dejar el partido terminado a falta de un minuto, pero el rebote en la acción posterior de Kasun y la reacción de su ex compañero en el Barça puso el duelo sin un denominador común. A 14 segundo y 91 décimas se detuvo el cronómetro con un 76-73 y tiros libres helenos. Un tiempo muerto de cada equipo hacía entrever que acertar en la estrategia sería la clave. Spanoulis anotó el primero. Falló el segundo. Y de nuevo, tiempo reclamado por Croacia.
Pase rápido para Popovic desde el centro del campo y ¡zas! Triple espectacular. A un punto se pusieron los croatas. Y de vuelta a las paradas. También Grecia quería aprovechar su último tiempo con 12.59 segundos en juego. Y parecía que no se jugaban nada. Estaban muy equivocados dentro de la pista. Grecia puso el juego en marcha y falta rapidísima. 11.32 en el electrónico. Diamantidis erró el primero de los dos lanzamientos y con toda la presión encima no perdonó el siguiente. Balón para Popovic y para evitar otro triple del croata, Spanoulis le hizo una falta personal. El base de los hoy visitantes igualó el marcador a seis segundos y 61 décimas. La emoción era total. Diamantidis sacó con dificultades desde el fondo de la pista para Spanoulis y el griego, sin que le temblase el brazo, se lanzó en busca de la canasta rival para impedir la prórroga. Un resbalón del rival le dejó a menos de un segundo un lanzamiento limpio desde la línea de 6.25 metros y remató la faena. Grecia clasificada por la puerta grande a falta de su trámite contra Portugal.
GRECIA 81 – CROACIA 78
GRECIA
CROACIA (19, 21, 14 y 24): Kus (7), Tomas (11), Planinic (10), Banic (0), Kasun (15) –cinco inicial-, Prkacin (2), Barac (8), Ukic (10), Popovic (11), Rozic (2) y Markota (2).
ÁRBITROS: Fabio Facchini (ITA), Grzegorz Ziemblicki (POL) e Ivo Dolinek (CZE)
INCIDENCIAS: 7.000 personas acudieron al Madrid Arena para presenciar el segundo partido de los tres que completan la jornada, correspondiente al Grupo E de la segunda jornada de la segunda fase.











