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| Juan Mora | ||||
He vivido como periodista un Mundial de fútbol en España, unos Juegos Olímpicos en Barcelona, unos Mundiales de atletismo en Sevilla, de natación en Madrid, la fórmula 1 en Montmeló, las motos en Valencia, esa primera Davis que ganamos en el Sant Jordi... Todas ellas competiciones de primerísimo nivel; algunas llegaron a paralizar el país. Por ejemplo, cuando Fermín Cacho se proclamó campeón olímpico, cuando Ferrero ganó el punto decisivo a Hewitt, cuando Alonso, por fin, venció en su país. Hechos que, por su significado y alcance, son capaces de alterar el comportamiento social.
Ahora llega el EuroBasket 2007 y comienzo a detectar parecidas emociones. Emociones aún sin haber arrancado aún la competición. Mas hay unos precedentes que han hecho aumentar el entusiasmo por nuestra Selección hasta límites insospechados: ¿Cómo ignorar que es la campeona del Mundo? ¿Cómo ignorar esa gira que arrebata allá donde vaya?
En la Selección, así con mayúsculas, se están dando todos los condicionantes para que todo el país vibre con ella. Ha devuelto al baloncesto el puesto que jamás debió perder. Con la Selección, el baloncesto se pone a la misma altura que aquellos deportes auténticamente profesionales, cuyos ingresos son producto de una fortísima demanda del público. Con la Selección, el baloncesto no es menos que el fútbol, que la fórmula 1, que las motos, que el tenis, que el ciclismo. Con la Selección, el baloncesto será el deporte número uno en los próximos días. Y no quiero pensar ya si ganamos. Por todo ello, gracias Selección.





















